viernes, 12 de marzo de 2010

Los trasplantes cruzan otra frontera

El descenso de muertes por tráfico genera mayor necesidad de órganos de vivos - España se prepara para la primera donación entre desconocidos - Entraña riesgos y exige más controles

EMILIO DE BENITO - El País - 12/03/2010
España está ya en camino de cruzar la última frontera que le quedaba para conseguir órganos -en este caso, riñones- para trasplantes. Después del recurso de los fallecidos y los familiares o amigos del receptor, ahora prepara el que será el primer trasplante por el método llamado del buen samaritano.

España está ya en camino de cruzar la última frontera que le quedaba para conseguir órganos -en este caso, riñones- para trasplantes. Después del recurso de los fallecidos y los familiares o amigos del receptor, ahora prepara el que será el primer trasplante por el método llamado del buen samaritano. Este sistema, común en países anglosajones, consiste en que una persona ofrece su riñón sin más. Será la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) la que decida quién se va a beneficiar. Y ya hay un candidato para someterse a este proceso, dijo ayer Rafael Matesanz, responsable de la ONT. De él sólo se sabe que es hombre y andaluz y que ha sido evaluado tanto médica como psicológicamente.

La posibilidad de que una persona viva ceda uno de sus órganos a otra que está enferma ya estaba en la ley de 1979, indica el responsable de la ONT, Rafael Matesanz. Pero el hecho es que apenas se había usado. De acuerdo con los datos de trasplantes en España que dio ayer la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, desde 1991 hasta 2002 se utilizaba menos de 35 veces cada año. A partir de entonces, la curva se empina. En 2003 fueron 60 los casos; en 2008, 156; el año pasado, 235.

¿Qué ha pasado para que la ONT, líder mundial en captación de órganos, haya decidido fomentar este método? La primera respuesta es clara: a pesar de que el sistema español es el más eficaz del mundo (la tasa de donaciones por millón de habitantes, 34,4 el año pasado, es casi el doble que la de la UE, que está en 18,1), no es suficiente. Se calcula que hay unas 4.000 personas que podrían beneficiarse de un riñón, pero sólo lo reciben 2.200 cada año.

La segunda, es que el perfil del donante ha cambiado. Al principio (en 1992, cuando empezó a funcionar la ONT), el 43% eran víctimas de accidentes de tráfico. El año pasado, sólo lo eran el 8,7% por el descenso de la siniestralidad. Este cambio tiene un efecto clínicamente importante: la edad media de los órganos aumenta. Si en 1992 el 59% tenía entre 15 y 45 años -la óptima-, el último año eran mayoría los órganos provenientes de personas mayores (un 44,6% tenía más de 60) que habían fallecido por un derrame cerebral.

Como dice Matesanz, esto supone un inconveniente. "Para un enfermo renal joven que va a empezar a someterse a diálisis, lo mejor es que reciba un órgano de otra persona de su edad. Si no, estaríamos poniendo riñones viejos en personas jóvenes, y eso puede tener inconvenientes a medio plazo", señala.

Por eso, la ONT decidió, después de debatirlo con las comunidades autónomas, abrirse a la única técnica que no había probado hasta ahora: la del buen samaritano. "Siempre ha habido personas que han venido a nosotros para donar altruistamente un riñón -y más recientemente, hasta una sección de hígado-, pero les decíamos que no. Primero, porque en los años setenta y ochenta, la técnica y el conocimiento científico no tenía nada que ver con el actual. Hoy día podemos decir que con la extracción del riñón por laparoscopia [una incisión mínima] el riesgo para el donante es mínimo", dice Matesanz.

Pero había otro reparo, que es el que ha hecho que se haya mantenido esa postura hasta ahora: "Estas donaciones podían encubrir otros intereses, como el económico o que hubiera una extorsión".

Éste es el aspecto que ha hecho que, hasta ahora, se haya potenciado la donación de [donante] vivo entre familiares o personas cercanas al enfermo. Se confiaba en que el altruismo actuara como motivación. Y eso a pesar de que, como subraya la catedrática de Derecho Constitucional de la UNED Yolanda Gómez, ese supuesto es, precisamente, el que peor encaja en la ley de 1979 sobre extracción y trasplante de órganos. Gómez, que es actualmente miembro del Comité de Bioética de España, resalta que en esa ley -que sigue vigente- se ponían una serie de requisitos para la intervención, que eran, aparte de que el donante fuera mayor de edad y estuviera en pleno uso de sus facultades, el anonimato del receptor. Desde este punto de vista, lo que se estaba haciendo hasta ahora, permitir los donantes de vivo entre familiares o con amigos, es "la práctica que ha seguido la ONT, aunque no digo que sea mala", añade Gómez. Porque, como recuerda, lo que se buscaba en la ley es "una radical separación entre donante y receptor para garantizar el principio general de Naciones Unidas y adoptado por la UE de que no se puede comercializar con el cuerpo humano".

Esta posibilidad es la que hace que la bioética y concejala del PSOE en Madrid Carmen Sánchez Carazo afirme, de primeras, que el caso le da "un poco de miedo". "Habrá que hacerle un estudio para ver si hay detrás cuestiones económicas", afirma. Para Sánchez Carazo, en España "los pacientes tienen muchas posibilidades de recibir un trasplante", por lo que recurrir a este sistema de donantes anónimos "no sería necesario". "Una cosa es donar a un familiar de una forma altruista, que me parece fantástico, y otra, esto", afirma. "No me fío", insiste.

Pero la postura de Sánchez Carazo no obedece sólo a una prevención. "Cuando una persona dona sangre, en cuatro horas se ha recuperado. El que dona médula, tiene que someterse a un pinchazo en el esternón, y en una semana lo ha superado. Pero un riñón es un órgano esencial. No sabes si a los 50 años vas a tener un poco de insuficiencia renal y vas a necesitar los dos. Puede ser que el donante no se dé cuenta de estos aspectos", apunta. Y recalca: "Si se hace, tiene que haber toda una serie de salvaguardas, como el consentimiento informado en plena libertad. Y ni aún así", remacha.

De los expertos consultados, Sánchez Carazo es de las pocas que ve problemas médicos a la decisión. El presidente de la Sociedad Internacional de Bioética, Marcelo Palacios, insiste mucho en que el órgano "no es indispensable. No es único". "Nosotros tenemos dos, pero se sabe que no están actuando a pleno rendimiento. Cuando se pierde o se dona uno, el otro puede suplirlo", dice. La única cortapisa que señala es que este método debe usarse, según la ley, "cuando no hay otro método de eficacia similar".

Matesanz recuerda al respecto que precisamente el miércoles salió publicado en JAMA, la revista de la asociación médica estadounidense, un artículo que revisaba la historia clínica de miles de donantes de riñón, y en el que se demostraba que sus expectativas de vida eran "equivalente a las del resto de las personas". Yendo un poco más allá, señala que incluso hay estudios que apuntan a que su vida es mejor, "pero eso no quiere decir que quitarse un riñón sea bueno; lo que indica es que los donantes están muy bien elegidos entre personas sanas, que de cualquiera de las maneras vivirían más que la media", apunta.

También Gómez destaca que el "trasplante de riñón está bastante consolidado técnicamente", por lo que no cree que suponga un problema para la salud de quien ofrece el órgano. "Este es el requisito previo para empezar siquiera a discutir este proceso", señala. "La persona no debe quedar mermada en sus condiciones físicas".

Todos coinciden en que se debe ser muy cuidadoso con la evaluación de los candidatos a ofrecer un órgano. "Tanta solidaridad extraña; es muy fuerte", apunta Gómez, quien, sin embargo, afirma que, teniendo en cuenta que se hayan aplicado las garantías necesarias, al proceso "no se le pude poner éticamente ninguna cortapisa".

La presidenta de la Fundación Bioética, María Dolores Espejo, también muestra su extrañeza por el exceso de generosidad del donante. "Me parece raro tanto altruismo sin tener ninguna obligación", afirma. "Es verdad que si te quitan un riñón te queda otro, pero nadie sabe qué problemas puede tener en el futuro". Sin embargo, afirma que "éticamente no se le puede poner ningún reparo, porque el donante no pone su vida en juego". Eso sí, insiste en que debe haber una supervisión no sólo por un comité ético -"como en todos los trasplantes"- sino que cree que en este caso debe ser un juez el que vea "la capacidad para decidir y el motivo" de quien tan "extrañamente" da un riñón. "Me recuerda a la película Siete vidas, en la que el protagonista va donando órganos a personas que en su momento le hicieron un favor, pero el protagonista no quería vivir, y eso no se puede consentir". "Hay que ver el caso muy despacio, para que no pase como con las donaciones de óvulos, que teóricamente son altruistas pero en todas las facultades hay carteles en las que se ofrece una compensación a las mujeres. En teoría, no se pueden comprar y se da por las molestias, pero es eso, en teoría", señala Espejo.

Matesanz coincide en que la clave del proceso es el control del donante. Por eso indica que el proceso ha sido evaluado por una comisión en la que hay nefrólogos, expertos en trasplantes, bioéticos y un juez. Éste debe velar para que se cumplan los "dos principios que estipula la ley: que sea un proceso no retribuido y sin coacciones".

Según el responsable de la ONT, eso se ha seguido escrupulosamente en este caso. Y una vez asegurado el anonimato de donante u receptor y de que no se conozcan entre sí, no ve más que ventajas al sistema. "Formalmente nunca ha estado prohibido. Ahora tenemos las condiciones para hacerlo. Y la figura del buen samaritano puede ser clave para conseguir donaciones cruzadas o en cadena", añade Matesanz. Éste es el último paso que queda por dar sin llegar a la compraventa de órganos (prohibida en España y en los países desarrollados): localizar a potenciales donantes que sirvan para estimular a allegados de los receptores a convertirse ellos también en donantes. "En Estados Unidos se han llegado a coordinar así hasta ocho donaciones", cuenta Matesanz.

El responsable de la ONT va más lejos, y no duda de que el ejemplo del primer buen samaritano andaluz cundirá. "Tendremos que hacer listas de donantes potenciales. El mayor problema que se nos plantea es que hay que tener mucho cuidado para garantizar su anonimato", indica. Tan seguro está de que este no va a ser un caso único, que se atreve a indicar a las personas que quieran seguir el ejemplo que vayan "a un hospital con un centro de transplantes (porque en los otros no van a saber ni de qué les están hablando)", o que se dirijan a la propia ONT. "Ahí les tomaremos los datos para hacer el proceso de evaluación", afirma. Todo con el objetivo de "sacar a cuantas personas podamos de las listas de espera".

Altruismo o interés
- El modelo del buen samaritano. Este sistema consiste en que una persona dona un órgano a alguien a quien no conoce. Empezó en Estados Unidos en los años ochenta, pero siempre ha estado perseguido por la sospecha de que quienes ofrecen su riñón (o, más recientemente, una parte de su hígado) pudiera tener intereses ocultos.
- Voluntarios. En 1997, un estudio de la Sociedad de Trasplante de la Columbia Británica señalaba que un 32% de los encuestados afirmaba que estaría dispuesto a donar un órgano a un desconocido.
- Requisitos. En Reino Unido la práctica se prohibió en 1989, pero dejó una excepción: la posibilidad de conseguir un permiso especial, que se da caso a caso, para convertirse en un buen samaritano. El objetivo es evitar que se actúe bajo presión o por intereses económicos.
- Resultados. En el país pionero en esta técnica, Estados Unidos, cerca del 50% de las donaciones de riñón son ya de donante vivo. En España esta técnica representa apenas el 10% del total, según la Organización Nacional de Trasplantes. Los estudios señalan que, en general, el resultado es mejor para el receptor.

viernes, 26 de febrero de 2010

Trabajo 2ª evaluación

Como trabajo para esta segunda evaluación, tendréis que poneros en la piel de un publicista y diseñar una campaña institucional. Imaginaos que el ministerio de Sanidad os encarga una campaña cuyo objetivo sea que los españoles mejoren su calidad de vida.

Con este trabajo pretendo que desarrolléis vuestra creatividad y pongáis vuestro talento al servicio de una buena causa: mejorar la salud de todos.

Tendréis que realizar (de forma individual, o en grupos de hasta 4 alumnos) al menos tres anuncios publicitarios relacionados con distintos aspectos de la salud. El medio que elijáis es libre: pueden ser anuncios de prensa, radio, televisión o banners de Internet, pero en todos ellos tendrá que aparecer el lema que hayáis creado para la campaña.

Los trabajos se presentarán en soporte informático, vía e-mail o en un pen drive, como máximo hasta el día 15 de marzo de 2010, y serán "defendidos" por sus autores en clase ante sus compañeros, como si estos fuesen los clientes a los que se les presenta el producto.

Se valorará la creatividad, innovación, la calidad y la adecuación de la campaña al objetivo deseado. Además, vosotros mismos valoraréis los anuncios, de forma que el grupo que obtenga la mejor calificación de sus compañeros, verá incrementada su nota en un punto.

La ley de Ciencia, en otoño

El texto final no comenzará a debatirse en el Congreso hasta mayo

N. D. - Público
- MADRID - 25/02/2010
Tras casi dos años trabajando en su redacción, la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, quiere que la Ley de la Ciencia salga adelante cuanto antes. Pero, aunque se cumpla el calendario de urgencia que ha marcado, el texto no llegará al Congreso hasta mayo y no podrá aprobarse hasta otoño como muy pronto, según informaron a Público fuentes parlamentarias.

Garmendia explicó ayer a los grupos parlamentarios, durante un almuerzo de trabajo, cuáles van a ser sus pasos en los próximos meses. Espera que el Consejo de Ministros apruebe el borrador del anteproyecto de la Ley de la Ciencia el próximo 12 de marzo. Después lo tendrá que analizar el Consejo de Estado, lo que tardará al menos un mes. Una vez el Gobierno incluya o no los cambios necesarios, tendrá que volver a aprobar el texto en Consejo de Ministros y, por fin, enviarlo al Congreso para que se debata. Con el verano a la vuelta de la esquina, la ley no se aprobará por lo menos hasta octubre, y eso si no se tuerce nada más, señalan fuentes del PP y CiU.
Los representantes de estos dos grupos, más los de ERC y PNV, que comieron ayer con la ministra, mostraron "buena disposición para sacar la ley entre todos", explica Gabriel Elorriaga, del PP. Le pidieron al unísono a Garmendia que la tramitación no se mezcle con la de la Ley de Economía Sostenible, lo que podría retrasar el trámite. "La Ley de la Ciencia ha de tener un camino propio, las dos leyes no se han de mezclar", explica Inma Riera, de CiU.

Antes de poder satisfacer a los parlamentarios, el Ministerio tendrá que agradar a los sindicatos, con los que quiere pactar el borrador. Tras una reunión ayer de más de tres horas entre el secretario de Estado de Investigación, Felipe Pétriz, y los dos sindicatos en la negociación, UGT y CCOO, las partes se despedían sin acuerdo y emplazados a una nueva reunión para la que aún no hay fecha.

Los sindicatos tienen "discrepancias muy importantes" respecto a los contratos que Ciencia ha incluido en la nueva ley, según Salce Elvira, de CCOO. Se refieren a detalles legales por los modelos laborales previstos en la ley. "No se ha avanzado gran cosa", señalaba Patxi Sanjuán, secretario de innovación de UGT. Ambas organizaciones presentarán sus propuestas por escrito al Ministerio en una semana. "Tienen bastante prisa, pero no se puede ir corriendo cuando hemos estado nueve meses esperando este nuevo borrador", concluye Elvira.

viernes, 19 de febrero de 2010

De menú y saludable

Comer fuera de casa no tiene por qué ser sinónimo de comer peor o engordar. Nos lo demuestra un grupo de endocrinos: tras probar las distintas combinaciones de un mismo menú del día, han encontrado hasta 400 calorías de diferencia entre la más 'light' y la más pesada. Aquí nos revelan las claves para elegir la mejor opción.

ELENA SEVILLANO - El País - 13/02/2010
De primero, los hidratos de carbono de la paella. De segundo, las vitaminas de la lechuga y las proteínas de un pescado blanco. Es la elección de Clotilde Vázquez, jefa de nutrición del hospital Ramón y Cajal de Madrid, que se ha prestado a hacerle la autopsia a un menú del día económico, de los que cuestan ocho o nueve euros y a los que recurre la mayoría de los nueve millones de españoles que comen en un restaurante de lunes a viernes. En total somos siete a la mesa, con la doctora, tres médicos de su departamento, dos responsables de comunicación del Ramón y Cajal y la periodista. Eso nos permite bastantes permutaciones entre los tres primeros: la paella, una crema de verduras y coles rehogadas; y los tres segundos: el ya citado pescado frito, una carne en salsa y san jacobos de jamón york y queso, con lechuga o con patatas fritas. Todos acompañamos con agua y fruta, ahí no hay combinatoria que valga.

La conclusión más evidente es que de una misma carta se puede sacar un almuerzo equilibrado o un exceso de grasas y calorías. "Quien dice que come fuera de casa y engorda... Bueno, a lo mejor es que no ha hecho la elección correcta", remacha la endocrinóloga.

Algunos comensales de alrededor han terminado la paella y atacan sus san jacobos con patatas ayudados por un refresco, trasiegan el pan hasta la última migaja y de postre piden natillas. El mismo menú, el mismo precio, distinta elección y una diferencia de 300 o 400 calorías. "Un primero y un segundo son mucha comida", comenta Vázquez, que ve más cerca de la dieta mediterránea el plato único de cuchara, del que es gran defensora. "Unas patatas guisadas con carne, complementadas con una fruta y una verdura, son una buena manera de no comer mucho en términos calóricos, pero sí equilibradamente: alimentan mejor y sacian más". Por eso le gusta el tupper, una fórmula cada vez más popular en España, sobre todo entre mujeres de 25 a 34 años, según datos del WorldPanel de la consultora TNS (julio de 2009).

En realidad había ocho personas invitadas a este almuerzo. Pero una de ellas, relaciones públicas del hospital, no fue avisada a tiempo y ya se había preparado su "momento tupper": dos raciones de arroz blanco, tomate natural en ensalada con atún, un yogur de cereales y una manzana. Aprobada. Pero estamos con el menú del día. En octubre de 2008, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) analizó 400 de 100 restaurantes en 8 ciudades, y detectó poca variedad, falta de legumbres y huevos y dificultades para encontrar pan integral. "No hemos detectado escasez de frutas o verduras, aunque depende mucho de las ciudades. En los restaurantes de Madrid se ofrecían más verduras que féculas. Los primeros platos de Valencia destacaban por la verdura. Y en Zaragoza abundaba la fruta fresca en el postre", recuerda Ileana Izverniceanu, portavoz de OCU. Desde su experiencia, a Vázquez le parece que "los segundos son muy contundentes" y echa de menos la fruta, "quizá porque es más cara". "Y perecedera", apostilla el endocrinólogo Ignacio Botella. También "faltaría un menú del día rápido que no fuera de comida basura", aporta su colega, el doctor Francisco Arrieta, a quien le gustaría que la oferta no obligara a tener que elegir entre fruta y café.

En este brainstorming de sobremesa salen sugerencias como que se debería dejar el agua y la fruta como únicos acompañamientos incluidos en el precio del menú. Pero los especialistas insisten sobre todo en que el consumidor es el responsable último de sus decisiones. Las nuestras han comenzado mucho antes de asomar la nariz por el restaurante. Primero, cuándo comer, y aquí hemos fallado porque nos hemos sentado tarde, sobre las 15.00, acumulando "más ansiedad y apetito". Y dónde. Hemos desestimado la opción del plato combinado, del que Vázquez no es partidaria. "Aparentemente tiene menos cantidad, pero es más desequilibrado, le sobran calorías, no sacia y acaba haciendo que comamos más a lo largo del día", argumenta. Descartado el local de más calidad de la zona por caro: el menú degustación (no lo tiene del día) sale por más de 30 euros por persona. Otro menú, de 15 euros, queda también eliminado. "No está mal, pero le sobra contundencia y le falta verdura en la guarnición", es el dictamen. "A veces, el sitio más caro no es en el que mejor se come", advierte Vázquez.

Nos decantamos por una carta con un primero de cuchara. ¿Más detalles en los que fijarse? Que exista una oferta del día, eso significa que compran más fresco y de temporada. Que haya variedad y fruta. Y que algún primero o segundo sean ligeros, susceptibles de combinarse con otros más pesados. Esta información se puede recabar incluso desde la calle, ya que muchos restaurantes ponen a la vista su propuesta diaria. Otros datos sólo se consiguen entrando: la higiene, el olor a fritanga. Pero la prueba definitiva pasa por sentarse y atender al veredicto; primero, del estómago, y después, de la báscula. Aunque conviene recordar que a la guarnición le pega más el verde de la lechuga que el amarillo de las patatas fritas y que no hace falta que el plato rebose. ¿Y las salsas? "No tienen por qué ser malas si sabes cómo las han hecho", tercia Botella. "Sus calorías las compensas con la falta de patatas fritas", refuerza Vázquez. "Pero muchas salsas abusan de la nata", interviene la endocrinóloga Isabel Zamarrón. Quedamos entonces en que si el local es de garantía, valen las salsas; si no, mejor pedir el pescado o la carne a la plancha.

El séptimo comensal, Botella, se ha incorporado cuando todos los demás estábamos ya almorzando. "Aquí se come bien, aunque tú has hecho una mala elección con el san jacobo", señala a la periodista. Carne de cerdo rellena de jamón y queso, empanada y frita. Resulta menos grave porque el primero ha sido una crema de verduras y porque tampoco pasa nada por un frito de vez en cuando en el caso de una persona de peso normal, según intervienen Vázquez y Zamarrón. Además, el aceite no es de oliva, pero al menos es girasol y no grasa trans, que "debería estar prohibida", sentencia la mesa por unanimidad. Porque ni alimenta ni sacia. "Terminas con dolor gástrico y al cabo de poco tiempo vuelves a tener hambre", lamenta Zamarrón. Abusar de esas grasas y llevar una dieta inadecuada provoca que mientras el cuerpo se satura de calorías, el cerebro, el órgano que más se mueve en un trabajo sedentario de oficina, corra el riesgo de quedarse sin aportes básicos para su correcto funcionamiento.

sábado, 30 de enero de 2010

¿Está sano su corazón?

A través de siete pistas se puede conocer si sus riesgos son especialmente altos

CRISTINA G. LUCIO - El Mundo - 30/01/2010

¿Cómo definiría su salud cardiovascular? ¿Cree que sus arterias coronarias están en buen estado? ¿Necesitaría cambiar algunos hábitos para mejorar? A través de siete sencillas 'pistas' es posible comprobar hasta qué punto está sano su corazón. La Asociación Americana del Corazón ha lanzado una campaña para animar a los ciudadanos a repasarlas para conocer "si su salud cardiovascular es la ideal".

Según sus datos, el perfil "ideal" es el de aquellas personas que:

■Nunca han fumado o abandonaron el hábito hace más de un año.
■Tienen un índice de masa corporal inferior a 25 kg/mg2
■Realizan una actividad física de intensidad moderada durante al menos 150 minutos (75 si es intensa) cada semana.
■Toman una dieta equilibrada
■Presentan unos niveles de colesterol en sangre menores de 200 mg/dL
■Tienen una presión arterial inferior a 120/80 mm Hg
■Poseen unos niveles de glucosa en sangre menores de 100 mg/dL

"Todo el mundo puede hacer algo para mejorar al menos uno de estos factores", ha comentado Donald M. Lloyd-Jones, al frente del Departamento de Medicina Preventiva del organismo estadounidense, quien ha hecho especial hincapié en la necesidad de que cada persona conozca su riesgo cardiovascular.

La Asociación Americana del Corazón decidió poner en marcha esta campaña después de conocer los resultados de una encuesta sobre salud cardiovascular en la que quedaba patente la existencia de un problema de percepción entre los participantes.

Según sus datos, hasta un 39% de la muestra aseguraba creer tener una buena salud cardiovascular, pese a que a un 54% de ellos un médico les había advertido de que presentaban factores de riesgo cardiovascular o necesitaban modificar algún hábito en su vida para evitar trastornos en el futuro.

"Estos datos indican que mucha gente no asocia la existencia de importantes factores de riesgo, como llevar una dieta pobre o no practicar ningún ejercicio físico, con la posibilidad de tener una enfermedad cardiovascular", explica el organismo en un comunicado.

La Asociación, que ha puesto a disposición de los ciudadanos una herramienta 'on line' que permite analizar el nivel de riesgo cardiovascular, tiene como objetivo que en 2020 se hayan reducido las muertes por enfermedades cardiovasculares e ictus en Estados Unidos en un 20%.