Gamínedes, la mayor luna de Júpiter, alberga más agua líquida que la Tierra.
Ganímedes es la mayor luna de Júpiter y también del Sistema Solar. Y
según sugieren las observaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble,
alberga un gran océano subterráneo que contiene más agua líquida que la
que hay en la Tierra. La conclusión fue presentada el pasado día 12 de marzo durante una
rueda de prensa de la NASA en la que participaron los principales
científicos que han llevado a cabo esta investigación, publicada en Journal of Geophysical Research: Space Physics.
Según sus cálculos, esta gran masa de agua salada tendría unos 100
kilómetros de profundidad (aproximadamente diez veces más que los
océanos más profundos de la Tierra) y se encontraría bajo una corteza de
150 kilómetros de espesor, compuesta en su mayor parte por hielo.
Descubierta por Galileo en el año 1610, la luna gigante Ganímedes tiene un tamaño comparable al planeta Mercurio y cuenta con un campo magnético propio
(es el único satélite del Sistema Solar que lo tiene) y una frágil
atmósfera, muy distinta a la de la Tierra, en la cual el telescopio Hubble ya había encontrado indicios de oxígeno.
Basándose en los modelos teóricos que usan para sus investigaciones,
desde los años 70 del siglo pasado los científicos ya pensaban que este
satélite podía tener un gran océano. La misión de la NASA Galileo midió
en el año 2002 su campo magnético, reforzando con sus resultados esas
sospechas. Ahora, han encontrado una nueva prueba.
El telescopio Hubble fue utilizado para observar en
Ganímedes las auroras, un fenómeno vinculado al campo magnético del
satélite. Debido a que los telescopios no pueden ver lo que hay en el
interior de los planetas, los satélites o cualquier objeto celeste,
rastrear el campo magnético a través de las auroras les permite de forma
indirecta averiguar lo que hay dentro. Además de tener un campo
magnético propio, al orbitar muy cerca de Júpiter, Ganímedes también se
ve influida por el campo magnético de ese planeta gigante.
Los científicos observaron el comportamiento de las dos auroras para
determinar que debajo de la corteza de Ganímedes hay una gran masa de
agua salada que influye en su campo magnético. «Siempre le di vueltas a
la idea de cómo podíamos usar un telescopio de manera distinta. ¿Es
posible emplearlo para mirar lo que hay en el interior de un cuerpo
planetario? Entonces pensé en las auroras, porque están controladas por
el campo magnético. Si observas una aurora de la forma adecuada, puedes
obtener información sobre el campo magnético. Y si sabes cómo es el
campo magnético, obtienes información sobre el interior de esa luna»,
explicó durante la rueda de prensa telefónica Joachim Saur, investigador
de la Universidad de Colonia (Alemania) y autor principal de este
trabajo.
«Los nuevos datos encajan muy bien con lo que se sabía.
Se trata de un resultado importante porque afianza la idea de que ese
océano de agua líquida existe, pues contamos con evidencias indirectas»,
señala Olga Prieto, geóloga planetaria del Centro de Astrobiología.
Prieto es una de las investigadoras que ha planificado la ambiciosa misión JUICE (Jupiter Icy moons Explorer) que la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene previsto lanzar al sistema de Júpiter en el año 2022, donde llegaría en 2030.
Uno de los principales objetivos de esta sonda será precisamente
estudiar Ganímedes e indagar sobre la presencia de este gran océano de
agua líquida. Io, Europa y Calisto son otros de los satélites que hacen
que el estudio del sistema de Júpiter tenga gran interés.
«Este descubrimiento supone un hito y pone de manifiesto lo que el Hubble
puede conseguir», afirmó John Grunsfeld, uno de los responsables del
departamento científico de la NASA, que el próximo 24 abril celebrará un
cuarto de siglo de observaciones y descubrimientos de su telescopio
espacial, que también es operado por la ESA. En su opinión, «un océano
profundo bajo la corteza helada de la luna Ganímedes abre la fascinante
posibilidad de que haya vida más allá de la Tierra».
