Mostrando entradas con la etiqueta Luna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luna. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de marzo de 2015

Gamínedes y sus misterios.

Gamínedes, la mayor luna de Júpiter, alberga más agua líquida que la Tierra.

Recreación artística de la luna Ganímedes, con las auroras...


Ganímedes es la mayor luna de Júpiter y también del Sistema Solar. Y según sugieren las observaciones realizadas con el telescopio espacial Hubble, alberga un gran océano subterráneo que contiene más agua líquida que la que hay en la Tierra. La conclusión fue presentada el pasado día 12 de marzo durante una rueda de prensa de la NASA en la que participaron los principales científicos que han llevado a cabo esta investigación, publicada en Journal of Geophysical Research: Space Physics.
Según sus cálculos, esta gran masa de agua salada tendría unos 100 kilómetros de profundidad (aproximadamente diez veces más que los océanos más profundos de la Tierra) y se encontraría bajo una corteza de 150 kilómetros de espesor, compuesta en su mayor parte por hielo.
Descubierta por Galileo en el año 1610, la luna gigante Ganímedes tiene un tamaño comparable al planeta Mercurio y cuenta con un campo magnético propio (es el único satélite del Sistema Solar que lo tiene) y una frágil atmósfera, muy distinta a la de la Tierra, en la cual el telescopio Hubble ya había encontrado indicios de oxígeno.
Basándose en los modelos teóricos que usan para sus investigaciones, desde los años 70 del siglo pasado los científicos ya pensaban que este satélite podía tener un gran océano. La misión de la NASA Galileo midió en el año 2002 su campo magnético, reforzando con sus resultados esas sospechas. Ahora, han encontrado una nueva prueba.
El telescopio Hubble fue utilizado para observar en Ganímedes las auroras, un fenómeno vinculado al campo magnético del satélite. Debido a que los telescopios no pueden ver lo que hay en el interior de los planetas, los satélites o cualquier objeto celeste, rastrear el campo magnético a través de las auroras les permite de forma indirecta averiguar lo que hay dentro. Además de tener un campo magnético propio, al orbitar muy cerca de Júpiter, Ganímedes también se ve influida por el campo magnético de ese planeta gigante.
Los científicos observaron el comportamiento de las dos auroras para determinar que debajo de la corteza de Ganímedes hay una gran masa de agua salada que influye en su campo magnético. «Siempre le di vueltas a la idea de cómo podíamos usar un telescopio de manera distinta. ¿Es posible emplearlo para mirar lo que hay en el interior de un cuerpo planetario? Entonces pensé en las auroras, porque están controladas por el campo magnético. Si observas una aurora de la forma adecuada, puedes obtener información sobre el campo magnético. Y si sabes cómo es el campo magnético, obtienes información sobre el interior de esa luna», explicó durante la rueda de prensa telefónica Joachim Saur, investigador de la Universidad de Colonia (Alemania) y autor principal de este trabajo.
«Los nuevos datos encajan muy bien con lo que se sabía. Se trata de un resultado importante porque afianza la idea de que ese océano de agua líquida existe, pues contamos con evidencias indirectas», señala Olga Prieto, geóloga planetaria del Centro de Astrobiología.
Prieto es una de las investigadoras que ha planificado la ambiciosa misión JUICE (Jupiter Icy moons Explorer) que la Agencia Espacial Europea (ESA) tiene previsto lanzar al sistema de Júpiter en el año 2022, donde llegaría en 2030.
Uno de los principales objetivos de esta sonda será precisamente estudiar Ganímedes e indagar sobre la presencia de este gran océano de agua líquida. Io, Europa y Calisto son otros de los satélites que hacen que el estudio del sistema de Júpiter tenga gran interés.
«Este descubrimiento supone un hito y pone de manifiesto lo que el Hubble puede conseguir», afirmó John Grunsfeld, uno de los responsables del departamento científico de la NASA, que el próximo 24 abril celebrará un cuarto de siglo de observaciones y descubrimientos de su telescopio espacial, que también es operado por la ESA. En su opinión, «un océano profundo bajo la corteza helada de la luna Ganímedes abre la fascinante posibilidad de que haya vida más allá de la Tierra».

jueves, 24 de septiembre de 2009

Hallan signos de agua en la Luna

Los análisis se han realizado a partir de datos tomados por naves espaciales

EL PAÍS - Madrid - 24/09/2009
Datos tomados tomados por instrumentos a bordo de tres naves espaciales indican la posible existencia de hidróxilo (OH), agua (H2O), o de ambas, en la superficie de la Luna. Estos hallazgos obligan a revisar la idea de que el satélite natural de la Tierra está completamente seco. El hallazgo se ha hecho a partir de los datos tomados por las misiones Chandrayaan-1, Deep Impact y Cassini. Estos hallazgos han se publican por tres grupos científicos independientes en tres artículos en la revista Science.

Ilustración del proceso de formación de moléculas de hidróxilo y/o agua en la Luna por acción del viento solar- UNIVERSITY OF MARYLAND/F.MERLIN/McREL

Hace ya algunos años hubo indicios no confirmados después de que pudiera haber depósitos de agua helada en las paredes los cráteres de las regiones polares de la Luna que están permanentemente a la sombra.

Los recientes datos sugieren que la formación y retencíon de las moléculas de hidróxilo y/o agua en un proceso actual en la luna y que el viento solar puede ser el responsable de su formación. Las mayores concentraciones detectadas en las regiones polares puede ser debida a la migración de estas moléculas hacia las regiones frías.

El posible proceso de hidratación de la superficie lunar, propuesto por los investigadores, sería el siguiente: durante el día, cuando la Luna está expuesta al viento solar, los iones de hidrógeno liberan oxígeno de los minerales lunares formando OH y/o agua, que se mantienen débilmente en la superficie; a temperaturas altas se emiten y absorben más moléculas, y cuando la temperatura baja, se acumulan.

Los expertos recuerdan que los análisis de las muestras de suelo lunar que trajeron los astronautas de las misiones Apolo no mostraron señales de agua ni siquiera por al composición de las rocas, más allá de algún indicador que muy posiblemente era debido a contaminación terrestre.